Es conocida la historia del viajero que va caminando y ve a tres obreros trabajando en lo que parece ser un imponente edificio. Intrigado se para y le pregunta con curiosidad al primero:

–¿Qué estás haciendo? – a lo que el obrero le contesta:

–Poniendo ladrillos, ¿no lo ves?

El viajero avanza un poco más y le pregunta al segundo lo mismo, a lo que el obrero le contesta:

–Estoy levantando un muro.

Por último le pregunta al tercero por lo que hace, y esta es la respuesta:

–Soy parte del equipo que está construyendo la catedral.

 

 Técnicamente los tres están haciendo lo mismo, pero cada uno de ellos tiene una visión muy distinta de cuál es su contribución. El primero sólo es capaz de ver su tarea (poner ladrillos), el segundo es capaz de ver cual el objetivo inmediato de su tarea (levantar un muro), el tercero es capaz de ver el alcance completo de su contribución (hacer una catedral).

 

Cuando soy capaz de ver más allá de las obligaciones más urgentes y ver la importancia real de lo que hago encuentro cuál es mi verdadera contribución al mundo. Esto dignifica mi trabajo más que ninguna otra cosa. Y me conecta con una razón para hacer las cosas, una misión, un sentido para mi vida.

 

Este año 2020 los profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, etc.) estaban haciendo mucho más que su trabajo diario (poner ladrillos), estaban salvando a todo un país de la muerte por el corona virus (construir la catedral).

 

¿Cuál es mi contribución al mundo? ¿Cuál quiero que sea? ¿Qué puedo hacer para poner en valor lo que hago de una forma auténtica y comprometida?

Si crees que te puedo ayudar a encontrar un nuevo trabajo dímelo

Acompaño en procesos de búsqueda, cambio o mejora de trabajo y en procesos de reinvención profesional.