Una de las mejores formas de promover y monitorizar el cambio es llevar un diario. Escribir mis experiencias tiene muchos beneficios psicológicos, que pueden mejorar notoriamente mi rendimiento y mi calidad de vida.

 

Al poner en negro sobre blanco lo que ha sucedido me permite ser consciente de mis progresos, de mis errores y mis aciertos, de las pautas que se repiten en mi vida, y por tanto de aquellas cosas que quiero potenciar y de las que quiero eliminar.

 

Escribir sin un guion puede ser complicado, ya que me puedo perder en detalles sin importancia, que me alejen de lo esencial. Además, cuando se lleva un diario la intención es hacerlo absolutamente todos los días, por lo que su escritura tiene que estar, de alguna forma, automatizada, para que se convierta de verdad en un hábito.

 

¿Hay alguna forma de dar una estructura a mis experiencias cotidianas para sacer lo mejor de ellas? Pues sí. La hay.

 

El diario debe estar estructurado en 2 partes: 1) la primera la escribiré por la mañana y la 2) por la noche. Esto es muy importante, porque de lo que se trata es de vivir los días con un propósito y un sentido.

 

  • Por la mañana: empiezo el día agradeciendo 3 cosas de mi vida en general y me marco 3 objetivos para el día.

 

Hay muchos estudios que avalan los beneficios de agradecer. Agradecer me pone en un estado mental óptimo, de pleno rendimiento.

 

  • Por la noche: repaso el grado de cumplimiento de mis objetivos, reviso mi comportamiento a lo largo del día y veo qué podría haber hecho mejor. Por último escribo 3 cosas específicas que hayan pasado en el día por las cuales estoy agradecido.

 

Abrir y cerrar el día con agradecimiento me conecta con lo bueno de mi vida, y me aleja de la insatisfacción crónica en la que la sociedad de consumo nos sitúa. Ponerme 3 objetivos al día y cumplirlos me conecta con mi poder personal y mi capacidad para conseguir cosas y cambiar lo que no me gusta. Revisar mi comportamiento y reconocer mis errores contribuye a sacarme de mi zona de confort intelectual.

 

Hacer este ejercicio a diario trae unos beneficios psicológicos y hasta físicos impresionantes. Me ayuda a reconectar con lo más profundo de mí y apreciar las cosas buenas que hay en mi vida, incluso en los peores momentos. Lo mejor de todo es que, para ello, no necesito la última tecnología, sólo necesito lápiz y papel.

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